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¿A qué huelen las cartas? {Nº12 Lo prohibido}

Hagan juego

Pornografía o erotismo. No tengo clara la diferencia pero me gustaría. Me entra un escalofrío sólo de pensar que un día me conecto a xnxx.com y, por no saberla, acabo viendo Emmanuelle IV todo palo. La duda, casi en forma de iluminación, me vino el otro día. Estaba contemplando el tarot de Manara (en la imagen), ese dibujante italiano que hace 20 años me provocó sudor frío con El Clik. Ahora, me deja indiferente. Y no es que me haya hecho mayor –hace tiempo que me limito a cumplir años-, es que cada vez tengo las ideas menos claras.

Aunque no es de mis favoritas, reconozco que la baraja tiene su gracia. El problema es tratar de leerle el futuro a alguien y toparte con cartas como La Fuerza (una joven asida a un nardo de proporciones bíblicas) o la Reina de Fuego (una chica haciéndose un cholo), por citar sólo dos. Cualquier honrado tarotero te dirá que para engañar a un incauto es mejor dejar que las cartas cuenten una historia, y el de Manara no la cuenta. Si fuera pornográfico o erótico, a lo mejor, pero no las dos cosas a la vez, no. El italiano no lo tuvo claro cuando diseñó su baraja. Quizás lleve tanto tiempo cumpliendo años que ha empezado a envejecer y escenas que no ruborizarían ya ni a una carmelita le parecen el no va más de la provocación. Lo prohibido ya no es lo que era.

tarotdentro

Más suerte, creo, han tenido en Dolce & Gabbana. Con Anthology su última colección de perfumes -¿perfumes o fragancias?, otro debate absurdo- han jugado mejor sus cartas. La idea de bautizar con nombres de naipes de tarot a los frascos me parece excelente, y mucho más la de llenar las paradas de autobuses de fotos de Naomi Campbel, Noé Mills, Eva Herzigova o Claudia Schiffer como Dios (que no existe) las trajo al mundo. Eso sí, sin enseñar. Sólo insinuando.

Dudo que un mago de la Edad Media oliera a cedro y vetiver (¿qué coño es eso?, como le dijo el sujetador a las bragas), pero seguro que tampoco se parecían a Tyson Ballou (para mí que tenían más pinta de príncipe de Beckelar). Dirán (y dicen las promos) que eso representa poder, creatividad, habilidad, autocontrol y no sé que más. Mentira podrida. Te puedes beber el frasco entero que seguirás sin parecerte a Ballou. Pero como estrategia comercial es excelente. Y lo dicho sirve para el resto de naipes-perfumes (La Luna, La Emperatriz, Los Amantes y la Rueda de la Fortuna). La estrategia es vender erotismo, pero es difícil que no te entren ganas de dedicarles a todos (juntos y/o por separado) una piña. A veces el erotismo no es más que la pornografía de los que tienen estudios.

Y más

Será casualidad, causalidad, o que todos los diseñadores son una banda de gayolos que se copian entre sí, pero antes del verano Pedro del Hierro presentó su colección de Alta Costura y su fuente de inspiración fue -¡qué original!- el Tarot. Leo por ahí, y de paso cortoypego, que en los modelos “destacan materiales como la gasa de seda, los tules y la pasamenería de encaje”. Me lo creo, aunque el único diseñador que conozco es Levi’s Strauss. Por lo visto, se inspiraron en cartas como La Emperatriz, El Diablo, El Mundo o El Sol. Así hasta diez. Eso sí es erotismo. Aún puestos en maniquís sin cabeza (¿una metáfora?), los trajes te hacen imaginar a las mujeres que los pueden llevar y te enamoras por delegación.

¿Pornografía o erotismo? ¿Exceso de frente o ausencia de pelo? Debates absurdos que probablemente no llevan a ningún lado. Ni falta que hace. Después de todo, yo sólo había venido a hablar de mi libro.

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Javier Cavanilles es periodista de El Mundo y mantiene el blog Desde el Más Allá (más o menos). Acaba de publicar El Tarot ¡Vaya Timo!, su segundo libro.

Fdo. Javier Cavanilles

El expediente Aguilé {Nº10 Enigmas}

El expediente Aguilé

Muere Stephen Gately, líder de los Boyzone, y se monta la parrala aunque aquí no lo conocía ni el Tato. Muere Luis Aguilé, el Sinatra del franquismo, y apenas merece unas líneas en las secciones de necrológicas. ¿Por qué?

Gately era gay y murió en Ibiza. Eso, y que era inglés, hacía presagiar que sus últimos estertores los dio macerados en éxtasis y pope. Mala suerte. Fue un edema pulmonar. Pero el morbo sirvió para que la prensa se fijara en él a la espera del gran titular. Era cuestión de tiempo que se pudiera hablar de orgías o cosas peores. Pero el titular nunca llegó.

Aguilé, en cambio, murió de cáncer en un hospital de Madrid rodeado de los suyos. Ahí estaba su mujer Ana, a la que conoció siendo él ya toda una estrella y ella una simple modista de las que se ganaban la vida cosiendo a domicilio. Cuando los conocí, hace ahora tres o cuatro años, se miraban (y parecían quererse) como si aún tuvieran 16 años pese a llevar más de 30 casados . Eso no vende una escoba.

Y sin embargo, Aguilé merecía mucho más. Llegó a España en 1963 con 27 años, cuando ya había tenido tiempo de triunfar en Argentina, y con sus rostro aniñado pronto se convirtió en el yerno que toda madre quería tener (una especie de Cantizano avant la lettre). Apenas puso un pie en nuestro país y ya se había convertido en el crooner por excelencia que se rifaban las mejores salas de fiesta.

Sus letras, alegres y vivarachas, parecen hoy a la inteligentzia local pura caspa, lo cual es de comprender cuando sobran grupos en este país (esos Orejas de Van Gogh, Sueños de Morfeo, Bisbales y Cantos del Loco) que haría palidecer de envidia al mismísimo Sófocles. Tell Him, de Vonda Shepard, será un temazo, pero pocos recuerdan que Aguilé nos hizo vibrar con Dile unos 40 años antes. En inglés todo suena mejor.

A lo largo de su vida llegó a manejar un repertorio de cerca de 400 títulos (800, según otras fuentes), en los que se incluyen temas míticos como Cuando salí de Cuba . La canción pronto se convirtió en un hit entre los gusaneros de la Pequeña Habana de Miami. Según él, vivía en la isla cuando la Revolución y tuvo que entrevistarse con el Ché para poder irse llevándose algunas de sus pertenencias. Una historia de la que contó tantas versiones que, en realidad, él no compuso la canción y que -aunque si vivió en el país- sus vivencias eran, más que otra cosa, fruto de su imaginación.

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Azote de censores

Curiosamente, no fue su único encontronazo con la Canción Protesta. Señor Presidente, se ha convertido en un hinmo contra contra Chávez , De hombre a hombre, en cambio, le valió la censura en el Chile de Pinochet. De milgaro Soy currante no se convirtió en el himno del sindicato polaco Solidaridad . Probablemente en este epígrafe haya que incluir su homenaje a Carlos Fabra, el padrino de Castellón, a quien cantó -previo pago- la inmortal Nadie me quita mis vacaciones en Castellón, el himno de Marina D’Or (ciudad de vacaciones). Y es que un cantante sin una leyenda –verdadera o falsa- no es nadie.

En una vida tan dilata (73 años) tuvo tiempo de recopilar tantas anécdotas como corbatas (algo por lo que se hizo famoso). A finales de los 70 su programa El Hotel de las 1.000 y una Estrellas (lo más picante que emitía la televisión de la época) fue suspendido de la noche a la mañana por un streap tease en el que a una actriz, disfrazada de monja, se le llegaba a ver dos centímetros de pantorilla. Más de un franquista murió empalmado y se cortó por lo sano.

En las distancias cortas, Aguilé era un tipo curioso. Con casi dos metros de alto y aspecto, no ya de dandi sino de galán, demostraba un excelente sentido del humor y una sorprendente cultura (aunque sea difícil creer, como decía, que llegó a ser finalista del premio Planeta). Pero sobre todo, tenía actitud. Hablaba con el aplomo del que se siente capaz de llenar el Maracaná para una gala, totalmente ajeno al hecho de que ya sólo lo querían de relleno en programas de televisiones autonómicas.

A reivindicar

Sus coqueteos con la zarzuela, el cine o la literatura (escribió, entre otros, la infumable La nieve de las cuatro estaciones, un delicado eufemismo para referirse a los peligros de la drogaina) tuvieron más de fracaso que de éxito. Sin embargo, nadie podrá negar que tenía lo que –según Loquillo- tiene que tener todo crooner que se precie : actitud. A él, le sobraba.

Quizás las leyes de la biología se llevaron hace tiempo a la mayor parte de los que fueron su publico natural, pero en los últimos años se ganó con creces una peana en el panteón de lo friki. Por eso hay por ahí un cansautor que se hace llamar El Tio Calambres y por eso Los Petersellers grabaron una versión de esa canción. Como hicieron Dr. Explosión con La Chatunga o Los Soberanos con Ven a mi casa esta navidad. Y la lista no es completa y no incluye, por malograda, su colaboración con Def con Dos.

¿Por qué Aguilé, que un día la juventud lo recuperará y respetará como hizo con Raphael, mereció menos papel que Gately? Un enigma.

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Javier Ruiz Cavanilles es periodista y responsable del blog Conspiranoia Times.

Fdo. Javier Cavanilles