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Posts en la categoría ‘Cómic’

Fun Home, una familia tragicómica {Nº15 Miedo}

El verdadero miedo yace en nosotros mismos.
Lo sabía Don Alfredo, y por eso escondió al miedo tras la tapa de nuestro cerebro y lo llamó esquizofrenia, allá lejos de los sustos infantiles y el asesino en serie. Zas. Lo sabía también Polansky, cuando robó al diablo de las sacristías y lo plantó en el útero de Blancanieves, que somos -claro- todos nosotros.
Sin embargo hoy el miedo es pocho y tontorrón, huele a farmacia y a palomitas saladas, a ese miedo teenager que llena las salas de tarugos y las gargantas de gritos fáciles, con la niña abrazadita al manso de turno. Sustos enlatados y listos para servir, tickets de trenes que llevan a habitaciones oscuras, lejos de aquí. Lejos de ti. Porque tu sigues aquí -segura y calentita- abrigada tras el calor de la manta de tu inocencia y el máster pagado a plazos. Gracias mamá.

“No utilizaba su ingenio para hacer cosas, sino para hacer que las cosas parecieran lo que no eran”

Alison Bechdel se enfrenta al peor de los miedos. El miedo a no saber quién eres. A recorrer el camino difícil, el que atraviesa tópicos, recuerdos edulcorados y haz-lo-que-debes-hacer, el camino que se encara ante el marco de la fotografía que pensaron para ti, que se enfrenta a todos los planes -domingos, biberones y cubiertos de La Cartuja- que intuyes no son para ti.
El miedo, aún peor, que palpita en cada familia, el temor de no re-conocer a quien se sienta a tu lado, a ver con desasosiego al extraño que posa junta a ti en la foto enmarcada.

funhome_dentro

“Empezamos a encarnar una historia… pero no supimos sostenerla”

Alison Bechdel escribió Fun Home con 48 años para saldar una deuda, una autobiografía donde afronta su homosexualidad y el secreto que habita en su familia. Pero Fun Home -como las grandes obras- es mucho más. Y -como las grandes obras- esconde, tras la crudeza y el desamparo, una carta de amor a todo aquello por lo que merece la pena vivir -¿o no es El Padrino una carta de amor a la familia como lo es Grupo Salvaje a la amistad?-.
Fun Home respira en cada línea amor la literatura “Desde que abrimos el libro, desde la primera viñeta, hay un personaje con un libro abierto. Prácticamente en cada página encontraremos a alguien leyendo. En primer plano, en segundo plano; participando de la acción o no, pero siempre con un libro en las manos. Y, a medida que vamos leyendo, vamos comprendiendo que es algo más que una pose o la reivindicación de la lectura. El propio espíritu de lo que vamos leyendo es la literatura.

Me preguntan a menudo por un cómic que merezca la pena, de esos que crujen y pellizcan el alma. Aquí lo tienen. Se llama Fun Home. Leánlo.
Sin miedo.

Fdo. Jesús Terrés

Kami no Shizuku: Y Japón bebió vino {Nº7 Punto de Partida}

Un Château Mont-Pérant se define con una canción de Queen. El Romanée Conti Echèzeaux del 85 es una mujer con el pelo largo y negro. Excesivo como una pelea de seres de otro mundo, Kami no Shizuku (Las gotas de Dios) es el primer manga que habla sobre vino en un país donde no se bebe vino.

Pero en Japón, sí, la gente lee tebeos. Los mayores también, qué cosas. Y entre pechos rozando espaldas el metro se llena de otakus que deboran sus guías telefónicas semanales. En una de ellas, Morning, se publica la serie que ha cambiado el género y los hábitos de consumo.

El primer capítulo de esta historia de búsqueda y dinero (si Shizuku quiere conseguir la herencia de su padre, un eminente enólogo, tiene que identificar a los ‘12 apóstoles’ del vino en un peculiar juego de iniciación, antesala del legado) tenía como protagonista al Mont-Pérant, que vendió 50 cajas en apenas unos días tras la publicación.

¿Puede un manga hacer que los japoneses beban? Shin y Yuko Kibayashi, hermanos y autores, no se lo creen todavía. “El mercado del vino en Japón es un nicho complicado, es un riesgo, la gente no comprende al vino”, afirman. Tú en tu casa hablando de tintos y el mundo, fuera, haciéndote caso. El inicio de algo nuevo, quizás.

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Les goutes de Dieu, que también se ha traducido al francés, ha vendido ya más de cuatro millones de copias de los volúmenes recopilatorios. Y los japos, curiosos, ya no buscan su futuro en una taza de té. “Nadie entiende que un vino es ‘seco como la ceniza’, pero cada uno que nombramos se agota en las tiendas”.

El cómic incluye una guía técnica al final de cada capítulo, lo que lo convierte en pasatiempo y manual al tiempo. Pero es, sobre todo, un culebrón. Un culebrón cool. Un historia con vinos y mujeres y viajes a partes iguales. Género enosentimental.

Shin, de momento, sigue pensando en más aventuras maridadas (¿armonizadas?) mientras bebe y bebe para no olvidar. “A veces demasiado, sí”. De momento, ya hay serie de imagen real en Corea y la oferta de traducirlo al inglés. También un archivo apuntado a mano de más de 10.000 referencias. Quedan, dicen, como mínimo dos años más de serie.

Pero pocas intenciones de cambiar el mundo. Una cosa es vender vino; otra muy distinta hacerlo. En Japón la producción es una curiosidad, el clima una porquería. Que se quede pues todo en el cómic. Donde un tinto es una montaña por escalar y un blanco la Sinfonía Nº2 de Rachmanikov’s. Donde todo es mentira hasta que deja de serlo.

“Es como hundir tus dientes en una fruta carnosa, sólo que es una fruta de otro mundo”.

Fdo. Daniel Borrás