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	<title>ArterEgo · Magazine sobre arte</title>
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	<description>Magazine sobre arte, moda, tendencias y actitud</description>
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		<title>Cafés literarios y tertulias de bar {Nº24 Decadencia}</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Jun 2010 16:50:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesús Terrés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Número 24: Decadencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Memento Mori
Sé que todo acaba. Que lo nuevo mañana es viejo, que aferrarse es perder y mirar atrás una costumbre de anticuario. Sé que la nostalgia es una mujer fatal vestida de recuerdos con olor a certeza y naftalina, esas certezas que, malditas sean, se te clavan en la espalda como arañas en celo y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h6>Memento Mori</h6>
<p>Sé que todo acaba. Que lo nuevo mañana es viejo, que aferrarse es perder y mirar atrás una costumbre de anticuario. Sé que la nostalgia es una <a href="http://blogs.revistagq.com/nadaimporta/mujeres-poco-recomendables-femme-fatales-y-vidrios-rotos/" target="_blank">mujer fatal</a> vestida de recuerdos con olor a certeza y naftalina, esas certezas que, malditas sean, se te clavan en la espalda como arañas en celo y hacen de tu cabeza un sofá orejero de piel ajada y opiniones que ya no son opiniones, son sentencias.</p>
<p><strong>Memento mori</strong> es una frase latina que significa &#8220;<em>Recuerda que vas a morir</em>&#8220;, recuerda que eres mortal. Memento Mori<strong> </strong>también significa perder la costumbre de dudar. La costumbre de poner en tela cada cambio que pisas y cada voz que no es la tuya. Porque cada certeza y cada sentencia imagino -sé- que son dos pasos más cerca de las tablas y las sombras.</p>
<p>Y sin embargo, cómo cuesta no respirar verdades, no creer a ciencia cierta que &#8220;<em>ya no se hacen películas como las de antes</em>&#8221; o &#8220;<em>ya no se viven los bares</em>&#8220;. Y es que ya no se escribe ni se olvida en la mesa de un bar. Ya no quedan historias ni servilletas garabateadas de pasado ni canallas ni poetas, como aquel que &#8220;<em>Traía los folios dentro del periódico. Era todo su aparato de escritor. Las gafas ligeras, la pluma fuente, clásica, el cigarrillo egipcio que un botones le traía del Casino, los puños fuera, desmesurados, las manos anilladas, las uñas lacadas, la letra bellísima, urgente, personal y clara</em>&#8220;. Ya no quedan Ruanos ni Umbrales, sólo futuro vestido de tinta electrónica.</p>
<p>En el bar <a href="http://arterego.es/?p=1401" target="_blank">se bebe</a>, pero hubo un tiempo en el que también se construían castillos de arena sin plazos ni hipotecas. Hubo un tiempo donde coleccionábamos horas muertas -antes, ya ven, cuando el tiempo a veces moría de puro lento- horas de cafés, tertulias y relojes sin pilas de cuarzo. Qué pena.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-1451  aligncenter" title="banner" src="http://arterego.es/wp-content/uploads/2010/06/banner.jpg" alt="banner" width="611" height="180" /></p>
<p>Sólo un último ruego antes del fusilamiento. Un repaso por tres cafés literarios. Dos que fueron. Uno que es. Ninguno será.</p>
<p>· <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cafe_Pombo" target="_blank">Café Pombo</a></strong> (Carretas, al lado de Sol). Trinchera de las primeras tertulias literarias, sábados por la noche, de Ramón Gómez de la Serna: <em>&#8220;La Sagrada cripta del Pombo</em>&#8220;. Un <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Tertuliacaf%C3%A9Pombo.jpg" target="_blank">lienzo de José Gutiérrez Solana</a> da fe del crimen.</p>
<p>· <strong><a href="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-20-06-2003/abc/Cultura/doble-homenaje-de-la-fundacion-mapfre-a-gonzalez-ruano-en-su-centenario_189160.html" target="_blank">Café Teide</a></strong> (Paseo de Recoletos, ahora Mafre). Casa del maestro de las ochocientas palabras: César González-Ruano. &#8220;<em>Llegaba por las mañanas a Teide, entre nueve y diez, en un taxi, dejaba sobre la mesita la pitillera de oro, firmada por Alfonso XIII, y las cerillas de cocina, tosía “lo reglamentario” y se sentaba a escribir, envuelto en franelas cálidas, cesarísimo</em>”.</p>
<p>· <strong><a href="http://www.cafegijon.com/" target="_blank">Café Gijón</a></strong> (Paseo de Recoletos, 21). Madrid, simplemente Madrid. Mi Madrid de tinta, papel y <a href="http://blogs.revistagq.com/nadaimporta/guia-para-hacer-el-manhattan-perfecto-%C2%B7-nadaimporta-cocteleria-sergi-arola/" target="_blank">Manhattans</a>. Aquel que sube por Huertas, Juan Bravo y baja por esa calle manchada del &#8220;<em>todo es ahora</em>&#8220;. Sin planes ni más futuro que el pasado. Que se dice pronto.<br />
&#8220;<em>Desde el final del siglo pasado, el café Gijón ha sido un lugar de encuentro entre el pensamiento y el chocolate con picatostes. Aquí, alguna tarde Galdós se mató las pulgas y, colgado de la propia barba, Santiago Ramón y Cajal se citó con una tanguista, y Arniches inventó madrileños que hablaban con la boca torcida, y Jardiel Poncela escribió con tijeras de poder, y Umbral se hizo la manicura con dos artículos díarios a sus uñas de tigre señorito</em>&#8220;.</p>
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		<title>Moda y decadencia {Nº24 Decadencia}</title>
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		<pubDate>Mon, 31 May 2010 13:25:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricia Moreno</dc:creator>
				<category><![CDATA[Moda]]></category>
		<category><![CDATA[Número 24: Decadencia]]></category>

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		<description><![CDATA[Nacer, crecer, madurar y morir. Véase la receta más conformista y aburrida que adoptar frente a la vida. A las puertas del ocaso, más vale recurrir al zigzag y dibujar sutiles vaivenes en esa fina línea que recrea nuestro paso. Porque en tiempo de decadencia, es preferible respirar hondo y coger fuerzas de nuevo, aunque [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nacer, crecer, madurar y morir. Véase la receta más conformista y aburrida que adoptar frente a la vida. A las puertas del ocaso, más vale recurrir al <em>zigzag</em> y dibujar sutiles vaivenes en esa fina línea que recrea nuestro paso. Porque en tiempo de decadencia, es preferible respirar hondo y coger fuerzas de nuevo, aunque se convierta en rutina de cada par de años.</p>
<p>Las firmas de moda, cual ser vivo, acaban respirando por los poros de sus directivos, aquellos que muchas veces meten la pata hasta bien entrado el fondo. El mundo es exigente. Tremenda e involuntariamente exigente. Inventar el corte al bies no te asegura una referencia como tal en la nueva y democrática enciclopedia del siglo XXI, Wikipedia. Pena de <a href="http://lagrandeavenue.files.wordpress.com/2009/04/1812630652_da57993a7c_o.jpg" target="_blank">Madeleine Vionnet</a>, toda una visionaria que no hizo más que machacar su mente, allá por 1912, para, entre otras cosas, llegar a la conclusión de la garantía de imagen que supone para una diseñadora colocar su etiqueta sellada en cada una de sus creaciones. Todos se beneficiaron pero nadie se lo agradeció. Tras la segunda guerra mundial su maison, Vionnet, cerró las puertas, y el resto sólo recordó a su coetánea Coco.</p>
<p>Decadencia, declive, deterioro. Según los publicitarios y estudiosos de producto, la etapa de decadencia forma parte de la fase biológica del mercado. Cuán denso suena, pero parece acertada la objeción. <em>Rápido descenso de la demanda. Disminución de ventas y, por tanto, de beneficios. No se hacen acciones de comunicación y se va dejando morir el producto poco a poco sin darle ningún apoyo</em>. Y el ambiente se volvió taciturno. Dejar morir el producto, la firma, el olor a viejo atelier, por un descenso de ventas. Cuánto poder tenemos los consumidores a veces. La sociedad devastada que vivió en sus carnes los efectos de la segunda contienda mundial no consideraron comprar un Vionnet para salvar la maison. Eso no importaba. Y ahora, que todo está –relativamente- calmado, resurge de sus propias cenizas la firma francesa. En 2006 Vionnet <a href="http://www.elpais.com/articulo/Tendencias/Resucitar/Vionnet/elpepitdc/20090625elpepitdc_2/Tes" target="_blank">volvió</a> a la vida, y publicaciones de todo el mundo se hicieron eco de la noticia, así como aprovecharon el tirón de las retrospectivas. Si bien ya no es lo que era, o lo que hoy apreciamos que debería ser por la grandeza creativa de su fundadora, Vionnet cuenta con la dirección creativa del italiano Rodolfo Paglialunga. Ardua responsabilidad la suya.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-1431  aligncenter" src="http://arterego.es/wp-content/uploads/2010/05/decadentro.jpg" alt="decadentro" width="611" height="180" /></p>
<p>Pero Vionnet no es, ni será, el único gran ejemplo de firmas grandiosas que han rozado las asperezas de la decadencia y el cuasi-olvido. Rochas debe su supervivencia hasta finales de los 90 a la devoción de señoras y señoritas por sus perfumes, porque de los abrigos tres cuartos y vestidos de corte sirena que dibujó su fundador, <a href="http://i44.tinypic.com/96bz2u.jpg" target="_blank">Marcel Rochas</a>, pocas se acordaban. La firma supo escoger a su Fénix particular, Olivier Theyskens, que en su primera colección para la firma francesa, fechada en 2003, obtuvo una crítica más que favorable, sentenciando así la ansiada renovación de la maison. Hoy el cometido es de Marco Zanini, quien sella sus líneas bajo las premisas de la discreción y la elegancia.</p>
<p>Y es que el olfato para escoger la varita con la que resucitar una firma de moda en decaimiento es esencial. La pieza del juego. Si no, que se lo comenten a los del último piso de Gucci, que deben el esplendor de la firma al sorprendente y lascivo <a href="http://arterego.es/?p=584" target="_blank">Tom Ford</a>. Elevado él a la categoría de Jesucristo pues suyo fue el milagro de levantar en diez años la legendaria marca italiana. En los 90 sólo se habló de Gucci y de Ford. Dos términos ligados, y por ello el mundo conmocionó cuando acabó esta infalible unión.</p>
<p>Pero la decadencia también conoce de grandes hundimientos. Y es cuando ocurre eso de llover sobre mojado. Una mala elección guiada por la necesidad de éxito –o prensa fácil- a corto plazo puede causar daños colaterales de difícil digestión. Que se lo pregunten a los que criticaron la penúltima colección de Ungaro. A gusto se despacharon contra la desafortunada intervención de la <a href="http://www.fashionisingpictures.net/photoshoots/100309LindsayLohanPurple.jpg" target="_blank">trasnochada</a> Lindsay Lohan en el equipo creativo. La española Estrella Archs recibió la llamada de socorro para salvar lo que había hecho –o deshecho- Lohan. Del todo desechable, para seguir con la broma.</p>
<p>He aquí la muestra de que el resurgir una firma de moda en decadencia es tarea dura, más de lo previsto. Todos te criticarán porque lo grande ya lo hizo Ford y como él pocos habrán. Mientras, Pierre Cardin pide una remodelación a gritos. Su salto del experimentalismo en moda jugando con las formas geométricas a la histriónica diversificación de su marca que acoge desde colchones hasta billeteros es intolerable para muchos. Por otra parte, Decarnin (Balmain) tiene las horas contadas. El exceso le ha pasado factura, y del amor al odio hay menos de un paso. ¿Últimas palabras? <a href="http://www.fashionologie.com/Alexander-McQueen-Womenswear-Designer-Sarah-Burton-Named-Labels-Creative-Director-8575301" target="_blank">Sarah</a>, bienvenida a la línea alta del organigrama de McQueen. Estás en el punto de mira.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-440" src="http://arterego.es/wp-content/uploads/2009/07/separador.png" alt="separador" width="680" height="24" /></p>
<p>Patricia Moreno Barberá es responsable del blog de moda <a href="http://pimpattpum.blogspot.com" target="_blank">Take care, honey!</a></p>
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		<title>Biolay se bebe la soberbia {Nº24 Decadencia}</title>
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		<pubDate>Sun, 30 May 2010 16:38:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Borrás</dc:creator>
				<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Número 24: Decadencia]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;No fui yo quien te perdió a ti&#8221;, debería cantar Benjamin Biolay si esa letra existiera realmente. Porque aunque su último disco (doble) nace de las cenizas de su relación con Chiara Mastroianni (búsquenla, espléndida, en las campañas de APC de primavera y verano), es un ejemplo magnífico de soberbia bien entendida. Si el talento [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;No fui yo quien te perdió a ti&#8221;, debería cantar Benjamin Biolay si esa letra existiera realmente. Porque aunque su último disco (doble) nace de las cenizas de su relación con Chiara Mastroianni (búsquenla, <a href="http://i.models.com/i/db/2010/1/16605/16605-500w.jpg" target="_blank">espléndida</a>, en las campañas de APC de primavera y verano), es un ejemplo magnífico de soberbia bien entendida. Si el talento se pone delante, sólo toca sentarse a admirar. Y tragar lágrimas por no haber sido tú o no haber estado junto a él.</p>
<p>Puede que su disco sea un Robert Smith en toda regla; el cantante de The Cure reconoció tras <em>Disintegration</em> que él compone mejor sobre la tristeza cuando está feliz porque así se tiene la cabeza (enmarañada) mucho más fría. Quién sabe si el desamor -más interesante que las cenas y los cines cuando todo va bien, sin duda- de Biolay no ha sido el empujón perfecto hacia su grandeza luminosa.</p>
<p>Biolay no sólo canta mejor en directo que en sus grabaciones, sino que es perfectamente comprensible que un tipo así se joda a Carla Bruni cuando le apetezca. En Murcia, una de sus paradas de su reciente gira española, lució impecable de negro espigado; con todo lo bueno de la nouvelle chanson y el flequillo por detrás de las orejas mientras cogía la segunda copa de vino a lo Gainsbourg. Llama la atención verle entrar al escenario desde un lateral mientras su banda comienza a hacer sonar los primeros acordes de <em>Pour écrire un seul vers</em>.</p>
<p>Una banda impecable de seis músicos que tocan de todo, con un bateria que tiene una baqueta con eslabones de cadena en la punta y una chica con arpa (Audrey Blanchet) que canta y toca el cello si es necesario. Músicos del mundo, pongan una joven con arpa y botas de cuero hasta las rodillas en sus giras. Por favor. Le apoyó compartiendo versos en el cierre <em>Brandt Rhapsody</em> y lució solvencia durante las más de dos horas anteriores.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-1422  aligncenter" title="biolaydentro" src="http://arterego.es/wp-content/uploads/2010/05/biolaydentro.jpg" alt="biolaydentro" width="611" height="180" /></p>
<p>Biolay intentó animar al público en un concierto a medio camino entre el éxtasis saltarín y la devoción de cámara, la que obliga al respetable a mantenerse en su asiento. Con arsenal tremendo: <em>Cerfs volants</em>, <em>A L’Origine</em>, <em>Qu’est que ça peut faire</em>, o, incluso, el <em>Jardin d’hiver</em> que compuso para Henri Salvador (respeto). Aunque el grueso de la selección salía de <em>La Superbe</em>; <em>Padam</em>, <em>L’espoir fait vivre</em>, <em>Tout ça me tourmente</em>, <em>Prenons le large</em>&#8230;</p>
<p>Por encima de todas, quizás, <em>Ton heritage</em>, canción para su niño, y la larga <em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=xtmVTfGJUzA" target="_blank">La Superbe</a></em>, que sonó espléndida y grandilocuente (a pesar de las cuerdas pregrabadas y un extraño acople de sonido); una sólo al piano, otra con toda la dinamita en los altavoces. Salió dos veces a saludar cuando ni siquiera debería; él es grande, reconocido. Pero necesita el aplauso. Serán cosas de la decadencia.</p>
<p>Porque el principio de la debilidad siempre es reconocerla. Y Biolay no duda en decir que sigue queriendo a su chica. Que no ha olvidado, que las noches no callan. Y se viste de media etiqueta para cantarle que ha sido un no, pero casi. <strong>Que sólo faltó que uno de los dos también amara</strong>. Con la cabeza alta, volviendo a por más burdeos a <em>backstage</em>; pero dolido. La decadencia es una canción en francés. Y una tentación. Ya lo decía Santo Tomás, todos nos sentimos extrañamente atraídos hacia el fracaso.</p>
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		<title>Manual del bebedor {Nº23 Normas}</title>
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		<pubDate>Wed, 05 May 2010 14:57:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Lord Finesse</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cocktails]]></category>
		<category><![CDATA[Whisky]]></category>
		<category><![CDATA[Número 23: Normas]]></category>

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		<description><![CDATA[El beber como acto civilizatorio y cultural está casi perdido. Durante muchos siglos, el beber fue acto cotidiano, prosaico: hasta el siglo XX, la humanidad bebía como medio de salud pública. Desde el Fausto de Goethe hasta las cantatas de Bach, pasando por la poesía de Schiller, cualquier contribución a la cultura occidental se hizo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El beber como acto civilizatorio y cultural está casi perdido. Durante muchos siglos, el beber fue acto cotidiano, prosaico: hasta el siglo XX, la humanidad bebía como medio de salud pública. Desde el Fausto de Goethe hasta las cantatas de Bach, pasando por la poesía de Schiller, cualquier contribución a la cultura occidental se hizo bajo el confuso diario y regular de alcohol. El alcohol como bactericida y desinfectante, como elemento cotidiano. Por el contrario, el siglo XXI es del alcohol bien como lujo, bien como droga escapista: desde la simbología del éxito al binge drinking botellonero de la juventud sin futuro. Entre medias, el alcohol como civilización: como ocio, como cultura, como filosofía de vida. Lo que nosotros reivindicamos. Formulemos diez normas, adelantemos diez principios:</p>
<h6>1. El bebedor no es un bebedor social</h6>
<p>El bebedor bebe solo. No siempre, pero siempre que es necesario. Beber es un acto individual: beber como afirmación de una historia, de una tradición, de una cultura. No necesita de tontos útiles para legitimar el acto: bebe solo, bebe a cualquier hora, bebe porque le otorga placer. El bebedor no es misántropo, es simple y llanamente heredero de herencia milenaria, que se manifiesta individualmente.</p>
<h6>2. El bebedor es un alcohólico</h6>
<p>No un enfermo, no un caso clínico: simple y llanamente un amante del alcohol. ¿Qué hay sin él? La desolación, el páramo, la tiranía. El bebedor lo sabe: sin alcohol, no hay libertad. Es un alcohólico: dependiente del alcohol para hacer realidad una porción leonina de su felicidad. So what?</p>
<h6>3. El bebedor bebe (mucho)</h6>
<p>Olvidad las historias sobre el beber calidad, no cantidad. El bebedor bebe mucho y bueno. Calidad, en cantidad. Si algo te gusta, lo quieres en abundancia. Olvidad leyendas de Hollywood: el bebedor acaba borracho. Simple y directo: borracho. No se excusa, no miente. &#8220;Perdóneme, he bebido demasiado&#8221;. Punto. El bebedor asume las consecuencias.</p>
<h6>4. El bebedor bebe en el bar</h6>
<p>No bebe delante de la tele, no bebe en un parque, no bebe en la calle: bebe en el bar. Con la chaqueta limpia, los puños crujientes y bien planchados, accede a la barra para beber. Es el bar: la relación mágica de tú a tú, barman y cliente, la madera, la copa, el cuero.</p>
<h6>5. El bebedor no es un indeciso</h6>
<p>Un bebedor genuino no te toca los cojones. La vida es compleja, pero las copas no. Un bebedor no necesita carta. La comanda la dispara a bocajarro. &#8220;<em>Un manhattan, rye, bitter de naranja, twist</em>&#8220;. Si otro pide, se une a la comanda: &#8220;<em>Lo mismo</em>&#8220;. ¿Tan difícil?</p>
<h6>6. Beber no es un medio, es un fin</h6>
<p>El bebedor disfruta, se recrea, comenta; el bebedor vibra con excitación adolescente ante el milagro del vino o su Scotch favorito. No se bebe cualquier cosa: bebe con premeditación y alevosía.</p>
<h6>7. El bebedor respeta al barman</h6>
<p>Puede ganar diez veces más que él, pero es su igual. O más aún: su inferior. El bar no es tu bufete, el bar no es tu banco: el bar es el bar. El bebedor calla y aprende del que manda.</p>
<h6>8. El bebedor no da por culo</h6>
<p>A veces, un <a href="http://www.nadaimporta.com/?p=662" target="_blank">gin-tonic</a> de Larios es suficiente. A las putas no les interesa tu sofisticación.</p>
<h6>9. Los amigos del bebedor beben</h6>
<p>El bebedor es egoísta: amigos son los que dan placer. Nunca confíes en un abstemio: busca algo de ti más allá del momento.</p>
<h6>10. El bebedor deja propina</h6>
<p>Y seria. Barmen y taxistas son sus amigos. Si no tienes dinero para propinas, no salgas de casa.</p>
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		<title>Breviario del dandi {Nº23 Normas}</title>
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		<pubDate>Wed, 05 May 2010 14:45:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesús Terrés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tendencias]]></category>
		<category><![CDATA[Número 23: Normas]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy todas las palabras están cansadas. Hoy, dandi, esa palabra con lo que se llenan la boca gurús de la moda y niñatos del viso, huele a impostura y humo. Huele a terciopelo entallado, lujo de saldo y crooners de barra. Huele a envoltorio, que es peor -bastante peor- que nada.
Y qué pena, porque era [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy todas las palabras están cansadas. Hoy, dandi, esa palabra con lo que se llenan la boca gurús de la moda y niñatos del <a href="http://www.idealista.com/pagina/conoce?ubicacion=28-079-07-001-05-051" target="_blank">viso</a>, huele a impostura y humo. Huele a terciopelo entallado, lujo de saldo y <em>crooners</em> de barra. Huele a envoltorio, que es peor -bastante peor- que nada.<br />
Y qué pena, porque era el dandi quien representaba -cuando germinó en la pérfida Albión de finales del XVIII- la avanzadilla del arte moderno, su aspecto más cómico y brutal.</p>
<p>El dandi nació en la época de los sentimientos eternos, de las convicciones graníticas y las devociones heroicas -¿y no son así todas las épocas?- y quizás por eso el dandi se confiesa, burlón, ajeno a tales congruencias. <a href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2976" target="_blank">Pierre Louÿs</a> se permitía incluir en su lista de pasiones únicamente tres cosas: el papel blanco, los libros viejos y la mujer morena.</p>
<p>El dandi no es sólo pose y anticuarios.<br />
El dandi es exceso, voluptuosidad, futuro, color, impertinencia. El &#8220;<em>soberano de lo transitorio</em>&#8221; que ya sólo cree en una guerra. La perdida.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-1409 aligncenter" title="schiele" src="http://arterego.es/wp-content/uploads/2010/05/schiele.jpg" alt="schiele" width="611" height="220" /></p>
<h6>Artificio</h6>
<p>El dandi prefiere a la espontaneidad, la originalidad; a la naturaleza, el artificio; al abandono romántico, el dominio de sí o, mejor dicho, la presencia del yo a sí mismo.<br />
Porque en una sociedad tan artificiosa, sólo el artificio  permitirá ser natural. No hay nada, por tanto, más sensible que esa insensibilidad que el dandi se propone alcanzar.</p>
<h6>Belleza</h6>
<blockquote><p>He encontrado la definición de lo Bello, es un algo ardiente y triste, algo que sugiere un aire de melancolía, de cansancio e incluso de hartazgo. Yo no quiero decir que la alegría no pueda ir de la mano de la belleza, pero sí mantengo que la alegría es uno de sus adornos más vulgares&#8221;, Baudaleire.</p></blockquote>
<p>La belleza es triste porque en la sociedad no se puede ser feliz y porque sólo el dolor crea un a distancia entre el individuo y la realidad que pueda garantizar a éste un espacio suficiente para sobrevivir.</p>
<h6>Coleccionismo</h6>
<blockquote><p>Poneos a coleccionar cualqueir cosa y encotraréis el lingote de la felicidad en calderilla. Una manía es el placer que ha pasado al estado de idea&#8221;, Balzac.</p></blockquote>
<p>Los objetos coleccionados están en casa como los tatuajes en el cuerpo. Son la tentación extrema de grabar un sello imborrable sobre una de las materias más evanescentes, el rasguño extremo del yo que se precipita en el tiempo intentando, para retrasar su caída, aferrarse a la lúcida superficie de la nada.</p>
<h6>Orden</h6>
<p>El dandi busca el orden, investigando metódicamente ese azar, esa casualidad, cuya secuencia representa el orden de la vida. Por eso el dandi se concentra de tal manera en su tarea que la olvida, por lo que la lleva a cabo con esa naturalidad que caracteriza toda obra maestra. La improvisación se manifiesta entonces como el resultado de una larga preparación, de una técnica que sirve  sólo para olvidares de ella, para transformarse en <a href="http://arterego.es/?cat=6" target="_blank">arte</a>. El triunfo de la calidad anula el reino monótono de la cantidad, sobre cuyos cimientos ha sobrevivido.</p>
<h6>Pasividad</h6>
<p>El dandi es pasivo en un mundo de falsa actividad. Con su pasividad, con su inmovilidad desvela cuanto se esconde tras el aparente movimiento que lo rodea. Él prefiera aguardar, reflejando en su narcisista lentitud y flema la línea real de evolución del hombre. Al no alejarse jamás de sí mismo, se considera siempre com origen y término de sus propios actos. El dandi es su utopía.</p>
<h6>Soledad</h6>
<p>El dandismo es la codificación de la soledad, la resistencia tierna y desesperada a la exclusión de un mundo que acepta sólo a quien se somete por enterno a sus exigencias. Nacido de un acto reflejo de repulsa contra la sociedad, el dandi transforma la contingencia en elección, por eso sus relaciones no implican jamás grupos sociales enteros, sino sólo individuos, diversos y desiguales entre sí que mantienen una unidad sólo gracias a su elección.  Libertad es exilio. <strong>Soledad</strong>.</p>
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		<title>Moda y lecturas para hombres {Nº23 Normas}</title>
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		<pubDate>Wed, 05 May 2010 09:32:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Borrás</dc:creator>
				<category><![CDATA[Moda]]></category>
		<category><![CDATA[Número 23: Normas]]></category>

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		<description><![CDATA[Preface
Reglas no escritas: si eres hombre y te gusta la moda eres gay; si eres hombre y te gusta la moda irás disfrazado por la calle; si eres hombre y te gusta la moda es muy probable que en algún momento te vistas de mujer o uses alguna prenda femenina. Y yo me cago en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h6>Preface</h6>
<p>Reglas no escritas: si eres hombre y te gusta la moda eres gay; si eres hombre y te gusta la moda irás disfrazado por la calle; si eres hombre y te gusta la moda es muy probable que en algún momento te vistas de mujer o uses alguna prenda femenina. Y yo me cago en las reglas no escritas, en las Clubmaster y en los escaparatistas con ínfulas y pitillos rojos. Ser hombre es otra cosa; negaré haber dicho que Scott Schuman hizo algo importante pero vaya, quizás sí lo hiciera: por una vez retrató a hombres que entendían la moda como cuidado y elegancia, a aquellos que buscaban el detalle, a catrines urbanos con entradas que se peinan hacia atrás y llevan zapatos de <a href="http://www.brandish.tv/assets_c/2009/03/Grenson-thumb-430x336-80929.jpg" target="_blank">Grenson</a> sin calcetines.</p>
<p>La moda es sólo un tema de conversación. Debería serlo, al menos. Pero los hombres tienen derecho a vivirla si quieren. Sin consejos de belleza a modo de publirreportaje, sin <em>Sexo en Nueva York</em>. Y sin los tópicos del otro lado, que también algunos están hartos de ver a Pilar Rubio no enseñando nada en las (supuestas) revistas masculinas. Los editoriales de moda de las publicaciones que te ponen a punto el six-pack (si todos sabemos cómo se hace: corriendo y cambiando el Stilton por el arroz moreno) tampoco cuentan.</p>
<p>La verdad (la nuestra) es muy distinta. El hombre y la moda dependen de otras normas y, por suerte, hay editores que lo ponen un poco más fácil. Porque leer en domingo sigue teniendo su gracia y porque además de los preservativos, también podemos llevar una revista en la bolsa y leerla cuando nos sentamos a tomar un té negro con canela. Cinco normas (las nuestras) y cinco revistas que te ayudan a cumplirlas:</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-1379  aligncenter" title="mandentro" src="http://arterego.es/wp-content/uploads/2010/04/mandentro.jpg" alt="mandentro" width="611" height="180" /></p>
<h6>El hombre&#8230;</h6>
<p><strong>&#8230;sabe lo que ocurre a su alrededor.</strong><br />
Monocle, Monocle, <a href="http://www.monocle.com/" target="_blank">Monocle</a>. Tyler Brûlé es dios y lo sabe. Hizo lo que le pidieron con Wallpaper, triunfó, y después se marchó para hacer lo que le dio la gana. Su criatura es una revista sobre asuntos sociales, políticos, económicos y culturales. Que habla sobre un pequeño museo en Japón que es la hostia, sobre cómo viste Lula y sobre cómo están los ejércitos en el mundo. Todo con sentido del humor y contando cosas que de verdad interesan, no vendiendo titulares. Tiene programa de radio, tiendas y listado impecable de colaboradores. Todo el mundo la conoce y se vende en todos los aeropuertos&#8230; pero da igual. Sigue siendo la mejor. ¿En qué otra publicación puedes encontrar un reportaje sobre la atención de los dependientes en las tiendas? Y tiene editoriales de moda, claro. Pero con hombres con chaquetas de Watanabe. Como toca.</p>
<p><strong>&#8230;mira la moda y lee sobre moda.</strong><br />
<a href="http://www.youtube.com/watch?v=4W_bI7tuzco" target="_blank">Man about town</a> es sólo un ejemplo (hay bastantes magazines de interés) pero es bastante bueno. La publicación se enmarca en el roído cajón de sastre de las revistas de &#8216;estilo de vida&#8217; pero dedica mucho espacio a la moda por dentro. A la industria, a los nombres, a los sitios. Un ejemplo es su último número: es casi un monográfico sobre París y se adentra en Balmain o Charvet. Aunque también deja espacio para estudios con más o menos calado (sociología; ¿hay un tipo de hombre parisino?), curiosidades (cómo preparar un Whisky Cobra) y buenas fotografías. Un retrato de Slimane a Charlotte Gainsbourg, por ejemplo. Casi todo en riguroso y favorecedor blanco y negro.</p>
<p><strong>&#8230;tiene estilo propio.</strong><br />
Eso es justo lo que propone <a href="http://www.fantasticman.com" target="_blank">Fantastic Man</a>, revista prima hermana de Butt y pareja estable de The Gentlewoman. No habla sobre moda y sí sobre estilo. El que ellos quieren proponer. Se articula alrededor de perfiles sobre hombres relevantes pero no especialmente mediáticos; y propone un peculiar juego de referentes: la palabra del mes, la prenda de la temporada, un listado donde nombres conocidos cuentan qué hacen o qué compran y debates aparentemente imposibles. En su último número, un a favor/en contra sobre los desayunos del McDonald&#8217;s.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-1380  aligncenter" title="mandentrodos" src="http://arterego.es/wp-content/uploads/2010/04/mandentrodos.jpg" alt="mandentrodos" width="611" height="180" /></p>
<p><strong>&#8230;se ríe de sí mismo</strong><br />
<a href="www.themanzine.com" target="_blank">The Manzine</a> es una revista que se publica en un formato físico poco convencional y que se rie de ella misma y de todos nosotros. Es como una metarevista que habla sobre otras revistas recurriendo a firmas de otras revistas. Todas de campanillas, eso sí. Sus artículos juegan con el sentido del humor y un diseño cuidadamente descuidado. Hicieron, incluso, una parodia de Monocle. Rebautizada Manocle, claro.</p>
<p><strong>&#8230;es hedonista.</strong><br />
E, inevitablemente, se preocupa por la moda y por los cuerpos que la lucen. Existe toda una nueva colección de revistas eróticas (o casi) donde el desnudo es un placer habitual, algunas de ellas <a href="http://arterego.es/?p=874" target="_blank">ya reseñadas</a>. Pero no sólo de pezones vive el hedonista. <a href="http://www.apartamentomagazine.com/" target="_blank">Apartamento</a> es una revista maravillosa sobre decoración e interiores que no se parece a ninguna, que incluye recetas de cocina, opciones de papel pintado y entrevistas con Chloe Sevigny en su propia casa. En su último número hay un artículo titulado <em>Post sex and relaxation</em>. Nada más que decir.</p>
<p>Y como todas las normas están para romperlas, es posible que algún hombre quiera ser también transversal. <a href="http://www.byluisvenegas.com/candyissue.html" target="_blank">Candy</a> es la (arriesgada) opción para ellos. Una revista que no tiene ni precedentes ni imitadores. No es posible. Obra de Luis Venegas, artífice de maravillas como Fanzine 137. Lejos de la estética Arterego, si es que existe, pero altamente recomendable.</p>
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		<title>Stieglitz y O&#8217;Keeffe, amor entre haluros de plata {Nº22 Romance}</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Apr 2010 20:38:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesús Terrés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fotografía]]></category>
		<category><![CDATA[Número 22: Romance]]></category>

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		<description><![CDATA[Es difícil hablar de amor sin parecer un auténtico gilipollas
No obstante, vamos con ello.
Amor, dicen los neurólogos, es eso que se cuece en nuestro cerebro cuando bailan varias sustancias juguetonas: la serotonina, la oxitocina y especialmente la feniletilamina, que actúa sobre el sistema límbico y provoca las sensaciones comunes en el enamoramiento -apego, cariño- y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h6>Es difícil hablar de amor sin parecer un auténtico gilipollas</h6>
<p>No obstante, vamos con ello.<br />
Amor, dicen los neurólogos, es eso que se cuece en nuestro cerebro cuando bailan varias sustancias juguetonas: la serotonina, la oxitocina y especialmente la feniletilamina, que actúa sobre el sistema límbico y provoca las sensaciones comunes en el enamoramiento -apego, cariño- y la dopamina culpable del placer -meter, sacar, ya saben-. La dopamina, por cierto, es una hormona que también producimos cuando ingerimos chocolate o queso. Chúpate esa, <a href="http://www.osho.com/" target="_blank">Osho</a>.</p>
<p>Amor, dicen, es el cuento que nos tragamos después de los Reyes Magos y antes del relicario -cuando, supongo, cualquier cuento nos sirva-, el juego de marionetas con el que disfrazamos el sinsentido de los días grises y las cajas vacías. El traje nuevo del emperador que planchamos cada noche de luna llena y medias verdades. Esas que no queremos ver.</p>
<h6>Y sin embargo</h6>
<p>Y sin embargo que difícil es no sentir calambre donde dicen que <a href="http://www.youtube.com/watch?v=RdTBml4oOZ8">sólo hay notas</a>. Qué dificil, creer que <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Z1WLDFA42_8" target="_blank">los días en la cabaña</a> de Robert Kincaid y Francesca son sólo pedazos de plástico en 35mm, fotogramas enlatados en algún lugar tras la sala. Difícil imaginar que, en realidad, en la <a href="http://www.nadaimporta.com/?p=601" target="_blank">copa</a> sólo hay polifenoles y uvas fermentadas en barricas de roble.<br />
Putas en la <a href="http://www.youtube.com/watch?v=32RKTcN1a_U">ópera</a>, <a href="http://www.youtube.com/watch?v=C9KAqhbIZ7o">repiclantes</a>, <a href="http://www.youtube.com/watch?v=dZn_VBgkPNY">chelos</a> olvidados, <a href="http://www.tebeosfera.com/1/Obra/Tebeo/Astiberri/PildorasAzules.htm" target="_blank">píldoras azules</a>, <a href="http://www.nadaimporta.com/?p=614" target="_blank">príncipes</a>, <a href="http://www.nadaimporta.com/?p=411" target="_blank">princesas</a>, <a href="http://www.nadaimporta.com/?p=569" target="_blank">fe</a> y <a href="http://www.youtube.com/watch?v=K76hOVMDFUA" target="_self">mentiras</a>. Son tantos los momentos, que cuesta ver los hilos del titiritero&#8230;</p>
<p>Una de esas historias es la de Alfred Stieglitz y Georgia O&#8217;Keeffe. Fotógrafo. Artista. Amantes.<br />
<a href="http://www.musee-orsay.fr/es/actos/exposiciones/en-el-museo-de-orsay/exposiciones-en-el-museo-de-orsay-mas-informaciones/article/new-york-et-lart-moderne-alfred-stieglitz-et-son-cercle-1905-1930-4217.html?S=&amp;tx_ttnews[backPid]=649&amp;cHash=9cac6a826a&amp;print=1&amp;no_cache=1&amp;" target="_blank">Stieglitz</a> es, probablemente, lo más parecido a Picasso que ha tenido la fotografía, creador de la &#8216;291 gallery&#8217;, desde donde introdujo a los contemporáneos europeos -Rodin, Cezanne<strong> </strong>o Matisse- en el asfalto neoyorkino. En la &#8216;291&#8242; conoció a <a href="http://www.okeeffemuseum.org/">O&#8217;Keeffe</a> -pintora cercana a la abstracción- dejó a su mujer y se casaron en el año 1924 de nuestro señor.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-1362 aligncenter" title="OKeeffe" src="http://arterego.es/wp-content/uploads/2010/04/OKeeffe.jpg" alt="OKeeffe" width="611" height="180" /></p>
<p>Desde ese momento,  Stieglitz abandonó los barcos y la naturaleza -temas habituales en su obra- para fotografiar <strong>sólo</strong> a Georgia. Sus manos. Sus pies. Su cuerpo. Sus ojos. Sus muñecas, el perfil de su cuello, las sombras en su nuca. Decenas. Cientos. Miles de instantáneas a lo largo de los años, hasta la enfermedad y el fin.</p>
<p>Cuesta, ¿verdad?</p>
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		<title>Nouvelle Vague o los últimos románticos {Nº22 Romance}</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Apr 2010 18:50:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Borrás</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Número 22: Romance]]></category>

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		<description><![CDATA[“Me quieres de forma insana”, me dijo. Y yo, estúpido, pensaba que sólo había una forma de querer: la de verdad. Pero igual que no hay una sóla manera de vivir (quizás sí sólo una de hacerlo bien), tampoco el amar tiene imagen común para todos los casos. El tiempo me hizo ver que sí, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>“Me quieres de forma insana”</em>, me dijo. Y yo, estúpido, pensaba que sólo había una forma de querer: la de verdad. Pero igual que no hay una sóla manera de vivir (quizás sí sólo una de hacerlo bien), tampoco el amar tiene imagen común para todos los casos. El tiempo me hizo ver que sí, que el romance de mordiscos y surcos que dejan las lágrimas no es el más adecuado. Y también que es mejor mirar a los maestros antes de lanzarse a sentir. La <em>Nouvelle Vague</em> cumplió en 2009 50 años de producción fílmica; <em>Al final de la escapada</em> celebra estos días el medio siglo. Un <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nouvelle_vague" target="_blank">movimiento</a> que dejó lecciones políticas, morales y sobre todo estéticas todavía vigentes&#8230; y que enseñó a los menos vividos nuevos discursos amorosos. El ‘aire de su tiempo’ pasando entre los labios y las piernas.</p>
<p>Vale que <a href="http://www.imdb.com/name/nm0000419/" target="_blank">Godard</a> contextualizó a sus personajes en la guerra de Argelia (<em>Le petit soldat</em>, 1951) o que <em>Hiroshima mon amour</em> (Alain Resnais, 1963) tenga un poso histórico importante. Pero el fenómeno tiene sentido por entender la modernidad de otra forma. Quizás desde la pasión de sus directores por la escritura, principio de todo. Umbral decía que él no había leído demasiado en su vida. Ya. También Miguel Bosé se declaró fan de Vainica Doble. Ambos mentían; su producción nunca hubiero sido igual en ese caso. Leer cuenta.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-1339  aligncenter" title="vaguedentro" src="http://arterego.es/wp-content/uploads/2010/04/vaguedentro.jpg" alt="vaguedentro" width="611" height="180" /></p>
<p>Hay signos de las novelas de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pierre_Choderlos_de_Laclos" target="_blank">Laclos</a> en estas nuevas historias de vidas nuevas, y hasta los estudiosos han conseguido desmentir que Godard improvisaba tanto como decía. Todo estaba (bien) escrito. Sobre todo la nueva realidad. La ciudad cambia y sus gentes también: casas para solteros, Gin Tonic por la mañana, periódico y café en soledad y camas para tres. Distinta lluvia, distinto amor. Los problemas sexuales de Jean Eustache en <em>Le pere Noel a les yeus bleus</em> (1966); el cortejo fácil en <em>Les dragueurs</em> de Jean-Pierre Mocky; el triángulo de desnudos bizarros de <em>La belle noiseuse</em> (Jacques Rivette, 1991).</p>
<blockquote><p>¿Amor? No reflexioné mucho sobre eso. Me llega al espíritu la frase de Lacan: el amor es querer dar algo que no se tiene, a alguien que no lo quiere. En realidad la palabra amor no debería utilizarse. La palabra amistad es más fuerte&#8221;. (Jean-Luc Godard)</p></blockquote>
<p>El primer contacto, la conversación determinante (con fines amorosos o puramente estéticos; qué bonita es la almohada con un cuerpo sobre ella) siempre como punto de partida. El de un Rohmer, recientemente desaparecido porque la edad no perdona ni a los modernos, que nos enseñó que la paciencia y la carne en <a href="http://bloguionistas.files.wordpress.com/2010/01/3-pauline-at-the-beach-dvd-review-eric-rohmer.jpg" target="_blank">bikini</a> es material de primera. La historia de casi infancia en <em>Pauline en la playa</em> o esa reflexión sobre el futuro del romance que es <em>La rodilla de Clara</em>: dos personajes ‘juegan’ a descubrir como será el cuerpo adolescente cuando el tiempo haga estragos malos. Maravilla.</p>
<p><em>“Quiero volver a acostarme con usted”,</em> le dice Belmondo a una <a href="http://media.paperblog.fr/i/119/1196525/francoise-sagan-jean-seberg-sous-lobjectif-ge-L-4.jpeg" target="_blank">Seberg </a>maravillosamente bella. Y ella no se fía mientras él intenta por todos los medios que le regale una sonrisa más. Siempre ocurre. En una cena, puede que jamás llegues a escuchar lo que dice esa chica porque en tu cabeza sólo suena un &#8216;qué guapa está&#8217; amplificado. Y todo estará bien. Regalar el orden de tus lunares y el secreto de tus cosquillas una y otra vez ya no es un problema porque, al final, cada romance es distinto. Las confidencias se pierden al multiplicarse, claro, pero siempre será mejor que n0 contarlas nunca. Que salga bien o mal, que dure o no dure, es secundario. Vivir es más importante.</p>
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		<title>¿Amo? a mis mitos {Nº22 Romance}</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Apr 2010 13:25:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Isabel C.</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Número 22: Romance]]></category>

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		<description><![CDATA[Por fin sabemos porqué Marilyn Monroe dormía desnuda, vestida sólo con un toque de Channel Nº5. Al parecer, y según uno de sus últimos biógrafos buitres, la rubia más explosiva de Hollywood sufría de colón irritable, una dolencia muy común que además de alterar los ritmos defecatorios produce numerosas ventosidades inoportunas. Según la misma fuente, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por fin sabemos porqué Marilyn Monroe dormía desnuda, vestida sólo con un toque de Channel Nº5. Al parecer, y según uno de sus últimos biógrafos buitres, la rubia más explosiva de Hollywood sufría de colón irritable, una dolencia muy común que además de alterar los ritmos defecatorios produce numerosas ventosidades inoportunas. Según la misma fuente, la malograda actriz era además bastante guarrindonga, tenía la mala costumbre de comer en la cama, tirar al suelo los desperdicios y dejar las sábanas llenas de migas. Como no solía usar bragas no podía recurrir al truco de las damas más refinadas del siglo XVIII que cosían cápsulas de perfume a sus prendas interiores para romperlas en caso de apuro, prehistóricos ambientadores íntimos. Los malos hábitos de la estrella, asegura el biógrafo, le impidieron entablar un romance con Cark Gable durante el rodaje de la que iba a ser su última película, <em>Vidas rebeldes</em>, un filme maldito que fue como un réquiem anunciado para tres de los actores que lo protagonizaban.Aparte de Marilyn y Cark, el ambiguo Monty Clif.</p>
<p>Que a estas alturas, tantos años después de su muerte todavía se aireen los pedos de Marilyn, es muestra de la fuerza de un mito inmortal creado en torno a una personalidad frágil y enfermiza.¿Quién no se ha enamorado de Norma Jean precisamente a causa de todos sus defectos, pedos incluidos, y del trágico destino que empañó su aparentemente triunfante vida? Nadie es perfecto.Con toda su miseria y grandeza la vida de Marilyn es paradigma de cómo el éxito y la celebridad puede mimar a una persona e igualmente devorarla cual piraña insaciable de lujuria. Pobre y patética Marilyn, tan deseada y falta de auténtico cariño.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-1346  aligncenter" title="marilyndentro" src="http://arterego.es/wp-content/uploads/2010/04/marilyndentro.jpg" alt="marilyndentro" width="611" height="180" /></p>
<p>La exhumación de los pedos de Marilyn demuestra también que estamos en una época propicia al descrédito y desprestigio. Hay un tiempo para poner a los ídolos sobre pedestales, que diría Antonio Gala, y otra para tirarlos a pedradas y arrástralos por el fango.Ahora estamos en este último periodo. No hay un gran hombre para su mayordomo, ni una gran dama para su doncella, lo sabemos, pero lo que hoy mola es poner de manifiesto la cara más oscura y por ello más oculta de los personajes, bien sean públicos y notorios, bien anónimos ciudadanos que ventilan sus intimidades en la televisión.</p>
<p>Entre la hagiografía o halago y la sistemática demolición digo yo que habrá un término medio razonable. Entre la idealización pueril y el acoso y derribo una mirada humana y comprensiva.La capacidad de admiración ante nuestros semejantes es un sentimiento positivo que nos dignifica y que ahora mismo es deficitario.La gente idolatra, pero no admira, sobre todo, los más jóvenes enganchados a esas maquinitas plagadas de héroes planos que no ofrecen modelos de conducta y ni siquiera se echan pedos.</p>
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		<title>Verdad y terroir en Borgoña {Nº21 Honestidad}</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Apr 2010 09:45:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jesús Terrés</dc:creator>
				<category><![CDATA[Borgoña]]></category>
		<category><![CDATA[Vino]]></category>
		<category><![CDATA[Número 21: Honestidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Volvemos a Borgoña
Borgoña es el pasado. La esquina doblada, la última línea de defensa de una batalla ya perdida. Y sin embargo allí, en la estrecha franja que recorre el sur desde Chablis hasta los suburbios de Lyon, los viticultores resisten mirando hacia su único refugio: la tierra.Porque en Borgoña no importan las marcas ni [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h6>Volvemos a Borgoña</h6>
<p>Borgoña es el pasado. La esquina doblada, la última línea de defensa de una batalla ya perdida. Y sin embargo allí, en la estrecha franja que recorre el sur desde Chablis hasta los suburbios de Lyon, los viticultores resisten mirando hacia su único refugio: la tierra.<br style="padding: 0px; margin: 0px;" />Porque en Borgoña no importan las marcas ni los nombres, sólo la tierra. Por eso conocer sus vinos es la cima más alta del amante del líquido rojo, porque adentrarse en Borgoña es hacerlo en un laberíntico puzzle de parcelas, viñas y pueblos: Meusault, Vosné Romanée, Chassagne-Montrachet, Puligny-Montrachet, Nuits-Saint-Georges, Vougeot…</p>
<h6>La honestidad Burgoñina</h6>
<p>El terruño, en Borgoña, es <strong>el fundamento de todas las cosas</strong>. La noción de <em>terroir</em> es un concepto amplio que enbloga a la vez factores naturales y factores humanos. Fueron los viticultores, ayudados a veces por el trabajo de los monjes, los que descubrieron -su origen se remonta al principio de la edad media-, idendificaron y dieron valor a los viñedos.</p>
<p>Hoy, tras más de mil años, el terruño continúa significándolo todo en Borgoña , y sigue siendo su alma e identidad y un concepto, el de <em>terroir</em>, copiado -y mal imitado- en todo el mundo. Tipicidad, tradición, autenticidad, verdad, tierra. Todos esos adjetivos con los que se llenan la boca bodegueros y campañas de marketing nacieron aquí, apenas trescientos kilómetros al este de la &#8216;<a href="http://www.filmaffinity.com/es/film136368.html" target="_blank">ciudad de la luz</a>&#8216;.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="size-full wp-image-1319 aligncenter" title="burgundy" src="http://arterego.es/wp-content/uploads/2010/04/burgundy.jpg" alt="burgundy" width="611" height="180" /></p>
<p>La base del terruño está constituida ante todo por el subsuelo y por el suelo del cual la vid extrae las sustancias nutritivas necesarias para iniciar la alquimia de los colores, aromas y sabores. Los viñedos se dividen en un mosaico inmenso de millares de <em>climats</em> -parcelas- tan pequeñas, a veces, como Romanée -la denominación más pequeña del mundo con 0,8 hectáreas-. Como es lógico existen importantes diferencias de terruño en cada viñedo y diferencias geológicas cada metro cuadrado, ¿y acaso no los hay, entre cada persona?</p>
<p>Los tres componentes principales del sueño de la <a href="http://books.google.es/books?id=5wQ6CP3sG8UC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=Côte-d'Or&amp;source=bl&amp;ots=QOH7oppNdP&amp;sig=2pQ-EI8OKbPXs73NKoIYxOfxxt0&amp;hl=es&amp;ei=l469S7rvEZCFOPXs9YgI&amp;sa=X&amp;oi=book_result&amp;ct=result&amp;resnum=9&amp;ved=0CDQQ6AEwCA#v=onepage&amp;q&amp;f=false">Côte d´Or</a> son la caliza, la arcilla y el sílice; los suelos arenosos ayudan a crear vinos ligeros, la arcilla favorece la potencia y estructura de los tintos, el músculo y el tanino. La caliza, sin embargo, es culpable de aromas intensos y complejos.</p>
<p>No me olvido de otro factor -el último-: las manos del hombre. Porque aquí, en Borgoña, viticultores, enólogos y bodegueros dedican cada minuto de su vida a la tierra. Su tierra. Y viven con apasionada lealtad cada pequeño matiz del tiempo, cada atardecer, cada promesa de sol o de tormenta.</p>
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