Caza
Hacía ocho horas que el coche atravesaba la noche descapotado. Y que rugía y era dragón de disonantes acordes y estruendos que soltaban fuego por la radio. Pablo iba al volante, y conducía cabreado, forzando el motor y gritando que nos habían jodido, que el cabrón de Santi nos había jodido bien. Llevaba bebiendo cerveza desde…









