Alexander McQueen y la vida

Honestidad Vulgar

“Ser inmortal… y después morir”. Impulso vital último aportado en Al final de la escapada que pone las cosas en su sitio para aquel que sólo quiera quedarse en la superficie. Y el crítico de la frivolidad se relame: un (supuesto) suicidio pone el lazo estampado con calaveras a la vida de mentira de un diseñador de moda con delirios de grandeza.

Pero qué va. McQueen era más de caminar sobre un hilo, de desprenderse como el alfiler que nadie escucha cuando cae; una mente pespunteada, al límite, que aspiraba a la sorpresa de cada segundo. Los acontecimientos y las mañanas de domingo le superaron porque los genios son más frágiles. Sólo así se explica que alguien tan grotesco fuera capaz de destilar tanto encanto. El talento, dicen, se impone por arrogancia, sale como sudor por los poros. Ensucia. Su ropa era de club y de vaso ancho sin limpiar, de inspiración cercana a la vulgaridad… y también de confección angulosa pero perfecta, agresiva y sartorial, de brutalidad atemperada con lirismo. No es cierto que estuviera tan cerca de lo gótico y lo oscuro.

Puede que los hermanos Grimm fueran un referente más próximo para una mente lo contrario a estanca: Una mujer de ojos separados lucha contra una camisa de fuerza del color de la yema tostada mientras, justo detrás, una criatura de carnes prietas emerge de una caja cerrada que dispara mariposas. Y es sólo un ejemplo al azar de un desfile al azar. ¿Qué cita de agenda o qué fragmento de canción puede servir como referencia para algo así? Imposible pensar en la autocomplacencia, en que estaba todo hecho.

Todavía tenía que hacer el vestido sin costuras perfecto, todavía le quedaban mujeres por inventar y telas que ceñir a unas cinturas que nunca entendió del todo. McQueen se marchó porque veía ideas en cada rincón, porque cosía con una cuchilla entre los dedos. Intentó fabricarse un nuevo aspecto físico y casi lo consigue, pero no supo vigilar una cabeza llena de ideas. Y tanta belleza junta explotó, que siempre hay que pagar un precio muy alto por el romanticismo.

Honestidad brutal

No me inspiro en cosas concretas, sólo visualizo ideas en mi cabeza”.

Podrían ser más (modelos sobre el agua, el matadero de María Antonieta, los armadillos…), pero aquí cinco momentos de genial comunión entre moda y espectáculo firmados por Lee McQueen:

1. El encuentro entre una mujer y un robot no siempre es de acero frío: al final de su desfile para la primavera de 1999, McQueen colocó a la modelo Shalom Harlow en una pieza circular giratoria mientras dos brazos mecánicos disparaban pintura. Vestido freehand, recreación cool de un episodio de los Jetsons o, simplemente, espectáculo aplicado a la pasarela. (Vídeo)

2. Dos años después fue colocando sus propias piezas de ajedrez sobre un tablero luminoso. Un desfile poco común en forma y, sobre todo, distribución (aunque al principio las modelos pasaron de forma habitual). Pero la segunda parte del show no fue una recreación obvia de los roles y las piezas. Ni caballos ni alfiles, mujeres en movimiento. El ajedrez es la guerra, dicen. Como la vida. Y la moda. (Vídeo)

3. Otoño de 2003. Nómadas, tundra y la boca llena de arena. Suficiente para inspirar a Lee y colocar a las modelos en una suerte de túnel del viento a medio camino entre el futurismo y lo victoriano. No se podía andar y las prendas (con telas que inspirarían al viento; sedas, chiffones) medían varios metros de largo para crear un efecto de movimiento único. (Vídeo)

4. Bailar hasta morir, cantaba Tino Casal. Inspirado en una escena de baile de la película They Shoot Horses, Don´t They?, puso a las modelos a bailar. Literalmente. Tuvieron que aprender. La idea se inspiró en las maratones de baile durante la Depresión americana, donde la gente bailaba hasta caer en redondo con la única intención de sacar dinero. (Vídeo)

5. Mejor que la camiseta de Free Winona: un holograma con Kate Moss de cuerpo (casi)presente apuntaba a todos que es más fuerte el que consigue salir de los problemas que el que los evita. Excesos para recordar que la chica de los excesos lo estaba pasando mal pero nadie se olvidaba de ella. Colección etérea de 2006 y la Moss en una pirámide de azules virtuales. (Vídeo)

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