Moda y lecturas para hombres

Preface

Reglas no escritas: si eres hombre y te gusta la moda eres gay; si eres hombre y te gusta la moda irás disfrazado por la calle; si eres hombre y te gusta la moda es muy probable que en algún momento te vistas de mujer o uses alguna prenda femenina. Y yo me cago en las reglas no escritas, en las Clubmaster y en los escaparatistas con ínfulas y pitillos rojos. Ser hombre es otra cosa; negaré haber dicho que Scott Schuman hizo algo importante pero vaya, quizás sí lo hiciera: por una vez retrató a hombres que entendían la moda como cuidado y elegancia, a aquellos que buscaban el detalle, a catrines urbanos con entradas que se peinan hacia atrás y llevan zapatos de Grenson sin calcetines.

La moda es sólo un tema de conversación. Debería serlo, al menos. Pero los hombres tienen derecho a vivirla si quieren. Sin consejos de belleza a modo de publirreportaje, sin Sexo en Nueva York. Y sin los tópicos del otro lado, que también algunos están hartos de ver a Pilar Rubio no enseñando nada en las (supuestas) revistas masculinas. Los editoriales de moda de las publicaciones que te ponen a punto el six-pack (si todos sabemos cómo se hace: corriendo y cambiando el Stilton por el arroz moreno) tampoco cuentan.

La verdad (la nuestra) es muy distinta. El hombre y la moda dependen de otras normas y, por suerte, hay editores que lo ponen un poco más fácil. Porque leer en domingo sigue teniendo su gracia y porque además de los preservativos, también podemos llevar una revista en la bolsa y leerla cuando nos sentamos a tomar un té negro con canela. Cinco normas (las nuestras) y cinco revistas que te ayudan a cumplirlas:

El hombre…

…sabe lo que ocurre a su alrededor.
Monocle, Monocle, Monocle. Tyler Brûlé es dios y lo sabe. Hizo lo que le pidieron con Wallpaper, triunfó, y después se marchó para hacer lo que le dio la gana. Su criatura es una revista sobre asuntos sociales, políticos, económicos y culturales. Que habla sobre un pequeño museo en Japón que es la hostia, sobre cómo viste Lula y sobre cómo están los ejércitos en el mundo. Todo con sentido del humor y contando cosas que de verdad interesan, no vendiendo titulares. Tiene programa de radio, tiendas y listado impecable de colaboradores. Todo el mundo la conoce y se vende en todos los aeropuertos… pero da igual. Sigue siendo la mejor. ¿En qué otra publicación puedes encontrar un reportaje sobre la atención de los dependientes en las tiendas? Y tiene editoriales de moda, claro. Pero con hombres con chaquetas de Watanabe. Como toca.

…mira la moda y lee sobre moda.
Man about town es sólo un ejemplo (hay bastantes magazines de interés) pero es bastante bueno. La publicación se enmarca en el roído cajón de sastre de las revistas de ‘estilo de vida’ pero dedica mucho espacio a la moda por dentro. A la industria, a los nombres, a los sitios. Un ejemplo es su último número: es casi un monográfico sobre París y se adentra en Balmain o Charvet. Aunque también deja espacio para estudios con más o menos calado (sociología; ¿hay un tipo de hombre parisino?), curiosidades (cómo preparar un Whisky Cobra) y buenas fotografías. Un retrato de Slimane a Charlotte Gainsbourg, por ejemplo. Casi todo en riguroso y favorecedor blanco y negro.

…tiene estilo propio.
Eso es justo lo que propone Fantastic Man, revista prima hermana de Butt y pareja estable de The Gentlewoman. No habla sobre moda y sí sobre estilo. El que ellos quieren proponer. Se articula alrededor de perfiles sobre hombres relevantes pero no especialmente mediáticos; y propone un peculiar juego de referentes: la palabra del mes, la prenda de la temporada, un listado donde nombres conocidos cuentan qué hacen o qué compran y debates aparentemente imposibles. En su último número, un a favor/en contra sobre los desayunos del McDonald’s.

…se ríe de sí mismo
The Manzine es una revista que se publica en un formato físico poco convencional y que se rie de ella misma y de todos nosotros. Es como una metarevista que habla sobre otras revistas recurriendo a firmas de otras revistas. Todas de campanillas, eso sí. Sus artículos juegan con el sentido del humor y un diseño cuidadamente descuidado. Hicieron, incluso, una parodia de Monocle. Rebautizada Manocle, claro.

…es hedonista.
E, inevitablemente, se preocupa por la moda y por los cuerpos que la lucen. Existe toda una nueva colección de revistas eróticas (o casi) donde el desnudo es un placer habitual, algunas de ellas ya reseñadas. Pero no sólo de pezones vive el hedonista. Apartamento es una revista maravillosa sobre decoración e interiores que no se parece a ninguna, que incluye recetas de cocina, opciones de papel pintado y entrevistas con Chloe Sevigny en su propia casa. En su último número hay un artículo titulado Post sex and relaxation. Nada más que decir.

Y como todas las normas están para romperlas, es posible que algún hombre quiera ser también transversal.Candy es la (arriesgada) opción para ellos. Una revista que no tiene ni precedentes ni imitadores. No es posible. Obra de Luis Venegas, artífice de maravillas como Fanzine 137. Lejos de la estética Arterego, si es que existe, pero altamente recomendable.

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