Ars Bibendi · Halbestadt Bar, Viena

Fue en Viena donde, a los quince años de edad, en el bar de un albergue juvenil, tomé el primer gin & tonic de mi vida. Fue un gin & tonic tremebundo, con ginebra de hard discounter y tónica de botella familiar, pero fue un momento clave de mi formación como persona. Quizás sea triste decirlo, pero recuerdo con nitidez infinitamente mayor aquel humilde gin & tonic que muchos otros momentos de mi vida que cabría reputar más trascendentes.

Años más tarde me embriago en el Halbestadt Bar de Erich Wassizeck, quizás la mejor coctelería de Austria. Ubicado un poco a desmano, bajo los arcos de la línea de tren en uno de los anillos de circunvalación que dividen la ciudad, el Halbestadt Bar es un espacio minimalista pero cálido, consagrado de forma obsesiva a dar de beber bien. Con inmensa bonhomía y “gmuetlichkeit” austriaca nos atienden Wassizeck y su mujer. Dicen que quien mucho abarca poco aprieta, pero yo jamás he visto un bar que toque tantos palos: coctelería modena, coctelería clásica, selección insondable de espirituosos y, para rizar el rizo, tres menús aparte: el polinesio, el que homenajea a la Cuba de Batista y el de amigos de la casa, con creaciones de otros colegas. Entre risas y anécdotas en dialecto vienés, como quien no quiere la cosa, van saliendo copas sencillamente perfectas para deleite de un público relajado pero gourmand. Así, tomamos el mejor Ramos Fizz (ginebra, limón, lima, azúcar, clara de huevo y flor de azahar) de nuestra vida o una adulta variación del dry martini realzada con bitter de apio y un amargo de gentiana.

 

Halbestadt Bar (Stadtbahnbogen 155)
Cócteles a partir de 9€

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