Parfums de Niche: Baume du Doge, de Eau d’Italie

Presentación

Nicho, niche en française, casi suena mejor. Un apelativo utilizado para los perfumes no comerciales, de autor, de perfumistas con ideas propias y creatividad. Un mundo en el que los olores no necesitan campañas publicitarias, porque se vender solos, simplemente olfateándolos un poco. Sin frascos estridentes ni actrices guapas en ropa interior (o actores con traje y corbata).

Olores variopintos que evocan otros lugares y otros tiempos, algunos conocidos, otros inimaginables. Historias con glamour, con fantasía, con recuerdos… en definitiva, historias con historia.

Perfumes que se encuentran jugando a En busca del tesoro, traficando con muestras y visitando perfumerías desconocidas. Porque lo que nos da algo de trabajo conseguir se disfruta mucho más.

Creaciones auténticas, sin guión y con mucho sentimiento. Alta Costura perfumística al alcance de los que quieran disfrutar de ella. Para sentirnos diferentes al resto con un halo especial.

¿Por qué conformarnos con lo mediocre cuando podemos tener algo extraordinario? Aquí intentaremos dar pistas para que cada uno encuentre su propio tesoro, o tesoros.

Y como todas las historias hay que empezar a contarlas por el principio, hoy os traigo el primer perfume nicho que olí. La fragancia que me hizo salir de mi propia caverna de Platón y darme cuenta de que hasta entonces no había estado oliendo otra cosa más que el simple reflejo del mundo de esencias que existía.

Baume_du_Doge

Baume du Doge, de Eau d’Italie

Baume du Dogeel bálsamo del duque, de la casa Eau d’Italie, creada por Bertrand Duchaufour e inspirada en la Venecia de otra época, en la que el Doge era amo y señor de la ciudad. Una Venecia llena de ostentosos palacios en los que los exquisitos mosaicos y brocados competían entre ellos.

Por los canales corrían nuevos aires llegados de sitios tan lejanos como Persia, China o la India. Aires con olor a mirra, incienso, azafrán, clavo, cardamomo o vainilla, nunca olidos hasta entonces. Una ciudad que abría al nuevo mundo el viejo continente.

Vaporizar un poco de Baume du Doge significa viajar a aquella Venecia. Los olores no se dispersan, sino que se sincronizan entre ellos con la misma intensidad de una traca final de los mejores fuegos artificiales. Un inicio con naranja y canela, que deja enseguida el protagonismo al azafrán, que se expande todo lo que puede entre la mirra, el cedro o el cardamomo. Y para finalizar, un poco más de calma de la mano de la vainilla y el benjuí, la guinda perfecta para la montaña rusa olfativa que acabas de sentir.

Me veréis más veces hablando del Sr. Duchaufour, porque es de los pocos capaz de hacer maravillas semejantes. ¿Acaso imaginabais que se podía meter todo esto en un frasco? Tranquilos, hace unos años yo tampoco.

Notas de Salida: Naranja dulce y bergamota de Calabria, canela de Ceilán, cilantro y cardamomo de la India, hinojo del sur de Francia, pimienta negra de Sichuan.

Notas de Corazón: Mirra e incienso de Somalia, clavo de Zanzíbar, cedro del Atlas, azafrán.

Notas de Fondo: Vetiver y vainilla de las islas Borbón, benjuí de Siam.

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