
Es de todos sabido que el turismo es repugnante. Las putas, en su inmensa mayoría, también. Asimismo Ámsterdam , ciudad que combina turismo decrépito con putas decrépitas. Un repugnante laberinto de engañabobos, carne humana, bebedores de cerveza y estudiantes andaluces. Es evidente que todo lo bueno que hay en Ámsterdam ha de existir por fuerza à rebours de la propia Ámsterdam. El concepto del speakeasy y de la política de admisión me parece desfasado, pero en Ámsterdam, donde un malnacido en gorra de béisbol y bermudas acecha en cada esquina, deviene imprescindible. Es el caso del Door 74, el mejor bar de Holanda. Una puerta camuflada y un timbre en plena boca del lobo, la mismísima Regulierwardstraat. Sólo gente con reserva y vestida con decoro accede a esta sociedad paralela donde Timo “El Cogedor” Janse y su rat pack de encantadores canallas sirven con incombustible sentido del humor la coctelería más creativa y compleja de Europa a un público joven y nada decrépito. Claymore Cocktail (Pisco, Chartreuse Verte, Ardbeg, limón, azúcar y Amargo Chuncho) en mano, la realidad se queda fuera.
Door 74 (Regulierwardstraat 74, Ámsterdam)
Claymore Cocktail, 12.5 €.
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Escrito por Lord Finesse, colaborador de ArterEgo.
Deberemos ir. Quizás esa sea la excusa para ir a Amsterdam.
Lord Finesse
Os sigo desde hace relativamente poco pero con mucha frecuencia.
En breve haré una escapadita a Amsterdam.
Algún sitio además de este de los que sólo escuchar el nombre de la ciudad te lleve a pensar en el?
Muchas gracias!
No lo sé. No conozco Amsterdam, ni quiero conocerla. Me lleva a pensar quizás en sus restaurantes indonesios. Cuanto más cutre y miserable sea, mejor vas a comer.