Kami no Shizuku: Y Japón bebió vino

Un Château Mont-Pérant se define con una canción de Queen. El Romanée Conti Echèzeaux del 85 es una mujer con el pelo largo y negro. Excesivo como una pelea de seres de otro mundo, Kami no Shizuku (Las gotas de Dios) es el primer manga que habla sobre vino en un país donde no se bebe vino.

Pero en Japón, sí, la gente lee tebeos. Los mayores también, qué cosas. Y entre pechos rozando espaldas el metro se llena de otakus que deboran sus guías telefónicas semanales. En una de ellas, Morning, se publica la serie que ha cambiado el género y los hábitos de consumo.

El primer capítulo de esta historia de búsqueda y dinero (si Shizuku quiere conseguir la herencia de su padre, un eminente enólogo, tiene que identificar a los ‘12 apóstoles’ del vino en un peculiar juego de iniciación, antesala del legado) tenía como protagonista al Mont-Pérant, que vendió 50 cajas en apenas unos días tras la publicación.

¿Puede un manga hacer que los japoneses beban? Shin y Yuko Kibayashi, hermanos y autores, no se lo creen todavía. “El mercado del vino en Japón es un nicho complicado, es un riesgo, la gente no comprende al vino”, afirman. Tú en tu casa hablando de tintos y el mundo, fuera, haciéndote caso. El inicio de algo nuevo, quizás.

Les goutes de Dieu, que también se ha traducido al francés, ha vendido ya más de cuatro millones de copias de los volúmenes recopilatorios. Y los japos, curiosos, ya no buscan su futuro en una taza de té.“Nadie entiende que un vino es ‘seco como la ceniza’, pero cada uno que nombramos se agota en las tiendas”.

El cómic incluye una guía técnica al final de cada capítulo, lo que lo convierte en pasatiempo y manual al tiempo. Pero es, sobre todo, un culebrón. Un culebrón cool. Un historia con vinos y mujeres y viajes a partes iguales. Género enosentimental.

Shin, de momento, sigue pensando en más aventuras maridadas (¿armonizadas?) mientras bebe y bebe para no olvidar. “A veces demasiado, sí”. De momento, ya hay serie de imagen real en Corea y la oferta de traducirlo al inglés. También un archivo apuntado a mano de más de 10.000 referencias. Quedan, dicen, como mínimo dos años más de serie.

Pero pocas intenciones de cambiar el mundo. Una cosa es vender vino; otra muy distinta hacerlo. En Japón la producción es una curiosidad, el clima una porquería. Que se quede pues todo en el cómic. Donde un tinto es una montaña por escalar y un blanco la Sinfonía Nº2 de Rachmanikov’s. Donde todo es mentira hasta que deja de serlo.

“Es como hundir tus dientes en una fruta carnosa, sólo que es una fruta de otro mundo”.

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