Ángulos, Masonería e Ilustración

“Los arquitectos dionisiacos, qué contradicción hay en que el dios del instinto y de la sinrazón sea evocado por arquitectos, que son los hombres más sóbrios y apolineos”, Sir William Gull.

Masonería y tabús de tres al cuarto

Hay temas intocables. Palabras que cortan como navajas en la mesá del café y los tópicos. Ya saben, tabús, sillas incómodas vestidas de palabras que nadie dice.
Tabú es el sexo anal, la política y la ternura, y tabú es, claro, todo aquello que cruza la línea de lo íntimo, esa habitación cerrada de la que no hacemos copia de llaves. Curioso, cuando lo que escondemos es a menudo lo más nuestro.

La Masonería es una de esas habitaciones cerradas, un hidalgo altanero que no devuelve la mirada, que sigue su camino con las manos en los bolsillos mascullando “No somos secretos, somos discretos“. Curioso, hoy que sólo nos sirve la luz bajo los focos.

Masonería e Ilustración en el MUVIM

Discretos, pero no tanto. La exposición se enmarca dentro de unas “Jornadas Internacionales sobre Masonería” y presenta una amplia selección de objetos, pertenecientes al Museo de la Francmasonería de París, y constituye una introducción al sistema de represetanciones simbólicas propioo de la masonería, a partir de su creación en Francia, en el el siglo XVIII, en el marco del conjunto de ideas y propuestas que dieron lugar a la Ilustración.

Porque sí, vale, escuchamos Masonería y no es difícil imaginar albañiles, escuadra, regla y compás. Imaginas arquitectos locos ideando catedrales góticas en la vieja Europa, trazando ángulos imposibles y arañando secretos en cada pared. Tallando secretos en cada piedra.

Historia, respuestas y habitaciones cerradas

Vale, quizás vea demasiadas películas. Momento de desempolvar las gafas de pasta y huronear entre los pasillos de haya de la Biblioteca Pública.

Al lío: La historia de la francmasonería es una red liada de forma imposible, situación a la cual no ayuda la extremada vehemencia de los francmasones a la hora de establecer precedentes antiguos de su orden. Oficialmente, la orden empezó a existir en 1717. Antes de esa fecha, podría decirse que la Hermandad de Los Masones Libres y Aceptados tan sólo era un gremio de contrucores constituido por albañiles vulgares y corrientes. No obstante, existen datos que sugieren que existiría algún tipo de hermandad secreta o arcana antes de dicha fecha, y que esta oscura organización fue la que que se fusionó con los gremios de constructores existentes cuando decidió hacerse pública en 1717.

En su excelente estudio sobre el orgien de la Francmasonería, Born in Blood, John J. Robinson sugiere que la organización podría tener sus orígenes a principios del siglo catorce, y que originalmente se había establecido como una red de soporte para los Caballeros Templarios, que en aquella época huían de las torturas y de los inquisidores del Papa Clemente V.

Los propios masones han buscado su origen en diversas fuentes y parece ser que la teoría más popular es la que se presenta aquí: que los arquitectos dionisíacos de la antigua Atlantis que se fueron a construir el Templo de Salomón y otras tantas maravillas del mundo antiguo acabaron finalmente revelando sus secretos a los gremios medievales de constructores, que a su vez los revelaron a los francmasones.

Masonería. Hoy. Aquí

Joan Palmarola, masón con galones en las logias mediterráneas, chapa el debate del sectarismo con un elegante “Rotundamente, no. Las logias masónicas están registradas en la Generalitat como asociaciones sin ánimo de lucro. Además, cualquier persona libre y de buenas costumbres puede entrar en ella“.

Buenas costumbres.
¿No es genial?

Apuntes y recomendaciones

· Masonería e Ilustración, hasta el 14 de febrero de 2010 en el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad.

· Un excelente recorrido artístico por “El Madrid de los Masones”.

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