De arte, faldas y serpientes

Lágrimas de Eros, en El Thyssen

El Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid presentan Lágrimas de Eros, una gran exposición dedicada a los tormentos de la pasión: el lado oscuro del deseo sexual. El título de la exposición procede del último libro publicado en vida por Georges Bataille, Las lágrimas de Eros (Les Larmes d’Éros, 1961): la íntima relación entre Eros y Tánatos, entre la pulsión sexual y el instinto de muerte. El punto de partida de Bataille es la certeza de que en la petite mort del orgasmo experimentamos un avant-goût, una anticipación de la muerte definitiva.

La exposición -que incluye 119 obras, entre pinturas, esculturas, fotografías y vídeos-recorre todas las orientaciones y nichos del deseo: la mirada masculina y la femenina, lo hetero y lo homo, el voyeurismo y exhibicionismo, el bondage y el sadomasoquismo, los diversos fetichismos, etc.

Muerte, oscuridad y tormento

¿De qué coño hablan?
El deseo es una mujer. El deseo es anhelo, carne y luz.
Deseo es una respuesta, no una pregunta.
Deseo es tantas respuestas…

Deseo, por Neil Gaiman

Deseo es de altura media. Es poco probable que ningún retrato pueda hacer justicia a Deseo, ya que verla (verlo) es amarle (o amarla)… apasionadamente, dolorosamente, hasta la exclusión de todo lo demás.

Deseo huele casi subliminalmente a melocotones de verano, y proyecta dos sombras: una negra y bien perfilada, la otra translucida y siempre vacilante, como el reflejo del calor. Deseo sonrie en breves destellos, como la luz del sol brillando sobre el filo de un cuchillo. Y hay muchas más cosas en Deseo que pueden compararse a un cuchillo.

Nunca una posesión, siempre la poseedora, de piel tan pálida como el humo, y ojos leonados y afilados como vino amarillo; Deseo es todo cuanto has querido siempre. Seas quien seas. Seas lo que seas.
Todo.

El deseo en Henry Miller

En Miller el deseo es pura sed. Necesidad, búsqueda y dolor de algo que no es, que nunca es del todo.
El narrador de las prostitutas y el humo en vena, del exceso, el incorformismo y el aroma de hoteles baratos, de la vida crujiendo a cada paso.

“La mujer raras veces desea, pero cuando lo hace es como un volcán. Cuando la mujer desea , lo mejor que puede hacer el hombre es largarse al sótano refugio contra ciclones. Nada quedará en pie, ni siquiera el hormigón armado. Porque significa que se ha quitado la tapa, que todo vale. Significa que va a salir de caza… y ten cuidado, no te vaya a cortar los cojones. Significa que, si se acerca la peste, ELLA llega primero, y con enormes correas te arrancarán la piel a tiras. Significa que se acostará no sólo con Tom, Dick y Harry, sino también con el Cólera, la Meningitis y la Lepra: significa que se tumbará en el altar como una yegua en celo y aceptará a todos los que se presenten incluido el Espíritu Santo. Significa que demolerá en una noche lo que el pobre hombre tardó, con su habilidad logarítmica, cinco mil, diez mil, veinte mil años en construir. Lo demolerá y se meará en ello, y nadie la detendrá, una vez que empiece a desear en serio.”

Acabo contigo, maestro,

“Vivir sus deseos, agotarlos en la vida, es el destino de toda existencia.”

Ole.

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